LAS SALITRERAS, EXPOSICIÓN DE MAQUETAS (2° MEDIO)
AÑOS 30, EXPOSICIÓN DE MAQUETAS (2° MEDIO):
Entre las décadas de 1880 y 1920, Chile vivió un período de inusitado esplendor producto de la riqueza salitrera que producían las recientemente incorporadas provincias de Tarapacá y Antofagasta, desde donde se exportaba en grandes cantidades a Europa, donde era usado como fertilizante y en la fabricación de explosivos.
El salitre se obtenía de la refinación del caliche, sal que se encontraba en abundancia bajo la costra superficial de las planicies desérticas. Aunque no
faltaban los empresarios chilenos, la propiedad de las oficinas salitreras estaba mayoritariamente en manos extranjeras, en particular británicas, con lo cual obviamente quedaba fuera del país una parte considerable de las grandes ganancias obtenidas por ese concepto. El Estado chileno obtenía su
participación en esta enorme fuente de riqueza a través de los derechos aduaneros de exportación que cobraba en los puertos de embarque. Las
grandes sumas recibidas por el fisco eran traspasadas en gran medida a los particulares a través de medios directos e indirectos: ausencia casi total de impuestos internos, préstamos a la banca privada, sueldos y remuneraciones de todo tipo.
La riqueza del salitre tuvo un efecto dinamizador sobre el conjunto de la economía; el norte salitrero, por ejemplo constituyó un importante mercado para la producción agrícola y manufacturera de Chile central. La industria del salitre era también una fuente de trabajo muy importante. La población total de trabajadores salitreros era hacia 1904, de 24.445 de los cuales 17.398 eran chilenos. Entre los extranjeros, la gran mayoría eran bolivianos y peruanos.







































